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30/05/09 Luis Casimiro viví­a un merecido homenaje en Puertollano

En la tarde de ayer, se inauguraba de manera oficial el cambio de nombre para el pabellón siempre conocido como de “Calle Numancia”, y desde ayer, para siempre será Pabellón “Luis Casimiro”.

Un pabellón que ha visto tanto baloncesto que solo podía llevar el nombre de nuestro más ilustre representante a nivel nacional del deporte de la canasta.



Eran las siete y media cuando aparecía por los alrededores del pabellón toda la corporación municipal y todos los medios de comunicación locales. La ocasión así lo merecía y tras los saludos y abrazos de rigor, el alcalde de nuestra localidad, Joaquín Hermoso, acompañaba al gran protagonista del día y a su madre a la fachada principal, para comprobar como, encima de las Luis Casimiro, a su llegada al pabellónpuertas de acceso de jugadores, árbitros y entrenadores aparecía, con letras negras: “pabellón Municipal Luís Casimiro”

Esas puertas de un pabellón que han visto entrar y salir a tantos amantes del baloncesto… un pabellón cuyos aros han “sufrido” tantos lanzamientos… una pista que ha “sufrido” tantos partidos de baloncesto… Ayer, fue rebautizado.

EMOTIVO ACTO

Tras unos minutos, todos nos acercábamos a lo que sería, sin duda, el momento más emotivo: el descubrimiento de la placa. Luís Casimiro, acompañado del alcalde y sin separarse para nada de su madre, procedió a quitar la cortina roja que tapaba una placa que, tras ser descubierta, ponía la emoción en los asistentes al acto, en su mayoría, grandes amigos del propio Luís Casimiro, quienes han compartido grandes momentos al lado de nuestro entrenador de más “renombre”.

Un placa donde, con demostrado acierto, se podía leer: “La ciudad de Puertollano a Don Luís Casimiro Palomo Cárdenas, por su dedicación y entrega al mundo del baloncesto”. Una frase que resume toda una vida dedicada al deporte, minoritario pero no menos intenso, de la canasta.

Asi reza la fachada del PabellónFue el momento más emocionante de la tarde. Vimos a la madre del protagonista tremendamente emocionada. Llena de orgullo viendo como su hijo tenía un merecido homenaje de la ciudad donde se educó y que le vio crecer. Desde ayer, Luís Casimiro puede presumir de su ciudad. Ha sido y es, una persona humilde que no entiende su vida sin el baloncesto. Una persona que, jamás, se ha olvidado de sus orígenes. Una persona que siempre ha estado cuando se le ha necesitado. Su última aparición por el pabellón que desde ayer lleva su nombre, en el último y vital partido del Basket Puertollano ante el Grupo 76 Al-Kasar, junto a su amigo y compañero de muchas horas de baloncesto Jesús Muñiz, viendo como los rojillos garantizaban su permanencia en la categoría. Estaba donde tenía que estar. Un simple ejemplo de querer a su ciudad y de saber arropar a los suyos. Sin hacer ruido, sin dejarse ver… solo estando, como solo los grandes lo saben hacer.

Tras ello, pisaba la pista del pabellón, donde seguro recapituló en breve espacio de tiempo… grandes recuerdos. Saludó a los más jóvenes… a los que quién sabe si algún día tendrán un hueco en el quinteto inicial del Basket Puertollano. El acto terminó con Luís Casimiro haciéndose fotos con los jóvenes puertollaneros y con la corporación y amigos encargados de ayudar para el acto de ayer.

Finalmente, Casimiro dirigió unas palabras a los medios de comunicación reconociendo que “para mi era algo inimaginable, si me hubieran preguntado hace un mes, la última vez que estuve aquí en el pabellón no me lo habría creído” al tiempo que agradecía “a todas las personas que han pensado que este pabellón pueda llevar mi nombre” “Estoy lleno de gratitud” decía. Para Casimiro “el día de hoy es un día muy especial que me llena de orgullo”

Luís Casimiro un caballero del deporte



El Ramon y Cajal

Siempre que se entera uno de los logros de un paisano, y ve como triunfa por esos mundos de Díos, uno se siente orgulloso y reconfortado, y en parte siente que es un poco parte de todos los puertollaneros, pero el caso de Luís es algo más ya que tuve la suerte de compartir sus primeros pasos como entrenador, cuando desempeñaba las funciones de monitor deportivo en el colegio del Ramon y Cajal, del cual fue alumno, en unos tiempos donde no existía la plaza de profesor de educación física y las personas que se dedicaban a enseñar esta disciplina era más bien por vocación, pues no se disponía de métodos pedagógicos, ni materiales, ni nada de nada, por todo ello era un aventura adentrarse en este mundo que estaba aún por destapar.

Pero Luís fue un pionero, un adelantado a su tiempo y desarrollo unos planes de trabajo, de estudio de cada deporte, del Foto con los jóvenes de Puertollanoentrenamiento diario, de la disciplina y el placer de dar ilusión a unos chavales haciéndoles crecer practicando deporte dando además todo aquello sus frutos, ya que el citado colegio empezó a conseguir numerosos logros deportivos, como por ejemplo colocar en semifinales al equipo de fútbol sala infantil en el programa televisivo y deportivo de “Torneo”, aquel que presentaba Luís Brindel y en el que participaban los mejores colegios de España, pero lo que ha Luís le llamaba más la atención era el baloncesto y de ahí consiguió sacar un buen elenco de chicos que consiguieron varios entorchados provinciales, y un buen grupo de amigos, en el cual él era uno más.

Comienzos deportivos, Puertollano y Almodóvar del Campo

Luís Casimiro, nació un 21 de junio del 1960 en Villamayor de Calatrava, de donde pronto se traslado a Puertollano, a la Calle Bailen, era un chico que le apasionaba el deporte, y después de pasar por el colegio del Ramón y Cajal y el instituto Fray Andrés, decidió junto a un grupo de valientes formalizar un equipo de baloncesto y federarlo al cual le llamaron “Los Amigos” y que era el contrapunto a un baloncesto Puertollano que también existía pero que era más bien un coto privado de gente más veterana, y ellos se presentaron como alternativa.

Después de unos años con el club los amigos, ambos equipos se fusionaron y Luís compagino las tareas de jugador con las de entrenador del equipo júnior, pasando posteriormente a desempeñar las labores de mister ya con el equipo senior, pero era tan grande la carestía en aquellos años, que como anécdota decidieron tomar el color negro en sus equitaciones, para no coincidir con los otros equipos y así no comprar una segunda equitación ya que no había dinero. Todo esto se desarrollaba en el pabellón que Nadie quiso perderse la cita con Luisactualmente lleva su nombre, y en el que se pasaba gran parte del día ya que tenia entrenamientos desde las 7 de la mañana, acabando en algunas jornadas a las 11 de la noche, ya que por aquellos tiempos compaginaba su trabajo deportivo con el de funcionario del área de deportes del Ayuntamiento de Puertollano.

Después de un largo periplo llevando las labores técnicas del club, y una vez ya retirado como jugador donde ejercía de poste bajo, decidió buscar fortuna en la localidad vecina de Almodóvar del Campo, y fue en ese momento cuando decidió dedicar su vida a este deporte y hacerse entrenador profesional, cogiendo su petate y yendo un poco a la aventura, pues era un mundillo en el cual no conocía a nadie, pero tuvo al suerte de conocer a Ricardo Hevia un afamado entrenador de la ACB, que le abrió las puertas de su casa y le encamino en sus comienzos profesionales.

Entrenador profesional

Su primer destino, fue Don Benito en la temporada (1992-93), pero pronto le llama Hevía para que le acompañe en el Breogan de Lugo como su ayudante.
En la temporada 1993-94 entrena al Gandia en la 1ª división, en la 1994-95 al Ernesto electrodoméstico de Alicante en la liga EBA donde cuaja una excepcional campaña. En la temporada 1995-96 actúa de ayudante de Pedro Martínez en el Salamanca, tomando en la 1996-1997 la dirección del baloncesto Gijón en la liga LEB.

La ACB, el TDK Manresa y el Título de ACB

Pero quizás su mayor logro lo consiguió en la temporada 1997-98, en su debut en la ACB, consiguió con el TDK Manresa el titulo de Jesualdo y Muńiz, entre los admiradores de Luis Casimiroliga, después de una 6 plaza en la liga regular, desbancó a todos los equipos se llevó el entorchado, haciendo historia, ya que ningún entrenador había conseguido, un campeonato de liga en su primera temporada, y más aún con un equipo de bajo presupuesto, y con miras más bien en no descender toda una proeza. En la temporada siguiente también dirigió al Manresa, salvándolo del descenso y compaginándolo con el Euro-Copa, donde hizo un digno papel.

Una larga singladura por la ACB

En la temporada 1999-2000 entreno al Cacere CB, y el la siguiente al Pamesa Valencia, consiguiendo un Sub Campeonato de la Copa Saporta, en la campaña 2002-03 tomo al Valladolid (20-12-2002) después del cese de Chechu Mulero y consigue salvar la categoría.

En la 2003-04 entrena al Etosa Alicante, siendo cesado el (1-12-2003), y sustituido por Trifon Poch.

Al final, atendió a los medios localesEn el 2004-05 toma la Fuenlabrada en la liga LEB donde lo hace campeón y asciende a la ACB. Lo siguientes años sigue como entrenador del Fuenlabrada, hasta la actual la 2008-09 donde ha dirigido al Estudiantes de Madrid, su actual equipo.

Un entrenador de gran palmares

En toda esta dilatada trayectoria ha conseguido un Campeonato de liga ACB, una Copa Saporta, un Campeonato de la liga LEB y un Campeonato de la Copa del Príncipe con el Fuenlabrada.

Como menciones especiales se les puede destacar el ser el mejor entrenador del año en la ACB temporada 1997-98, o ser el entrenador del equipo All Stara en Murcia 1998, el recibir la insignia de oro del básquet Manresa y ayer el titulo de Caballero de Honor del Santo Voto, así como la denominación del pabellón de la calle Numancia con su nombre.

Un hombre campechano

A pesar de sus logros deportivos, Luís sigue siendo un hombre con los pies en el suelo, humilde, amigo de sus amigos de toda la vida, muy familiar y vinculado a Puertollano, es sin duda un gran merecedor de ser reconocido por su pueblo, por ser como es, y por ser uno de los propulsores del baloncesto en nuestra localidad.

Gracias Luís por aquellos años vividos en el Ramón y Cajal, donde puede disfrutar del deporte y de hacer amigos.