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06/06/09 Monedero se impuso a Muñoz en la final del Challenge Repsol

Daniel Monedero venció con claridad al Joaquín Muñoz en la XXXI edición del Challenge Club Recreativo Repsol Puertollano. 7-6 (5),6-1. Después de un primer set igualado, el segundo cabeza de serie no dio opción a ex campeón del torneo puertollanero.



 Hasta hoy era  un torneo sin sorpresas y si todo hubiese continuado por la misma senda, Quino Muñoz debería haber ganado su segundo Challenge Repsol en su tercera final consecutiva. Tal y como corresponde a un primer cabeza de serie desempeñando su papel a la perfección. No contó con los quebraderos de cabeza que le iba a dar la derecha de Daniel Monedero. Un jugador común en el tenis de hoy en día. Si el punto de mira está ajustado poco hay que hacer ante él. Si su "drive" no tiene el día, puede resultar desesperante hasta para él mismo. 

 Probablemente por ello, Quino Muñoz optó por un juego más conservador dejando que su rival fuera protagonista tanto en lo bueno como en lo malo. Combinando errores y aciertos en cantidades similares. Monedero rompió el saque de su rival nada más salir a la pista pero Muñoz, con raqueta nueva, tan solo tardó tres juegos en equilibrar el set. Ambos se mostraron seguros con el servicio y el tie break parecía cantado. Hasta el momento de la muerte súbita se vio a un Muñoz demasiado preocupado con alguna bola dudosa y a un Monedero maldiciéndose por varios errores infantiles. Más centrado, el segundo cabeza de serie se llevó el juego definitivo.

FÁCIL PARA MONEDERO EN EL SEGUNDO SET

 Quedaba por ver cómo iba a afectar psicológicamente la derrota en esta primera manga en su rival. La veteranía del madrileño podría significar mayor fuerza mental pero no fue así. Muñoz tenía dos caminos. Rehacerse como un campeón o sucumbir después de perder un set que pudo haber ganado. Tocó cruz.

 Y fue precisamente cuando Dani cogió su fusil. El mejor jugador de Andalucía y cuadragésimo de España (esto dice muy poco del tenis andaluz) dejó de flagelarse, maldecir el tenis e insultarse a si mismo. Tocaba un poco de autobombo merecido mientras se merendaba a Muñoz a base de palos a las esquinas. Muñoz dejó de ser fiable con su saque y la autoestima de Monedero crecía con cada derechazo bien puesto. El set pasó en un suspiro (6-1) y al malagueño le tocó esta vez hacerse la foto con el trofeo y recoger el sobre. Al final, como es costumbre, un poco de cava para rematar un torneo.