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DIJO QUE HABÍA VUELTO Y ASÍ HA SIDO

Si miran el titular de la portada comprenderán el titular de esta columna. Saben de sobra de quién hablo y porqué, aunque quizás lo que no sepan es desde cuando tengo preparado esto.

Siempre me ha gustado estar informado de la actualidad del equipo de primera mano y por eso durante estos últimos años he estado acudiendo a los entrenamientos del equipo. Dicen que para hablar, bien o mal, de algo o de alguien hay que conocer todos los detalles. Esta temporada, como los entrenamientos son matinales, sólo puedo asistir los días de doble sesión, pero son suficientes para conocer los detalles que luego me sirven para escribir noticias, previas o crónicas.

Todo se fraguó el pasado miércoles, en el entrenamiento que la UD. Puertollano realizó por la tarde en el Sánchez Menor. Mi ubicación suele ser el túnel de vestuarios antes del comienzo y después me desplazo hasta el banquillo para seguir de cerca el entrenamiento. Mientras salen los jugadores, con algunos haces bromas, con otros te saludas, a otros los entrevistas y alguno te cuenta alguna profecía.

Es verdad que con algunos jugadores, la prensa se lleva mejor que con otros. Esto da pie a que, en tono medio en broma o medio en serio, sueltes alguna indirecta a algún futbolista. Este miércoles le tocó a Tariq.

Tariq, al que todos ven como un tipo serio, con carácter y con cara de pocos amigos, en realidad es un tipo majo. Reconozco que al principio, cuando llegó, lo veía como un jugador raro, de pocas palabras, un jugador con el que iba a cruzar pocas frases, a no ser que fuera para hacerle alguna que otra entrevista. Me equivoqué. El día que coincidí con él en la entrevista que hizo para Castilla la Mancha Radio me di cuenta de que detrás de ese jugador con el que nadie querría toparse en un terreno de juego, se escondía un tio normal, tímido. Una persona que puede llegar a emocionarse cuando le ponen una grabación de un amigo suyo en la distancia. Una persona con la que vale la pena cruzar algo más que las típicas frases de las entrevistas.

Conforme ha ido pasando el tiempo, Tariq ha ido cogiendo confianza con nosotros y nosotros con él. Como digo, el miércoles, ya le estábamos recriminado sus dos jornadas en las que no había perforado las metas contrarias. Una osadía, teniendo en cuenta la media goleadora que hasta entonces había llevado. ¿No va a marcar en todos los partidos? nos preguntamos, pero es que la gente no está acostumbrada a tener al pichichi de la liga en su equipo.

El caso es que al salir al terreno de juego, y tras darle un zarpazo (o sopapo como le gusta que diga al que lo recibió) en la espalda a mi compañero Fernando Romero, nos miró con una media sonrisa en la cara y nos soltó: “HE VUELTO”. No pudimos hacer otra cosa que reírnos mientras se alejaba y decirle a voces: “Más te vale, porque una semana más sin marcar y vamos a tener que empezar a escribir mal de ti”.

Hasta hoy ya no he vuelto a hablar del tema con nadie, pero cuando ha marcado el primero y luego el segundo, tenía claro cual iba a ser la portada del partido y sobre todo de que iba a escribir en mi columna de hoy.

El guerrero ha vuelto, ya lleva 12 dianas. El equipo, aún llevando 5 jornadas sin ganar y no desplegando hoy en Jaén el juego a que nos tiene acostumbrados, sigue en la pomada. Hemos bajado un puesto si, pero las grandes etapas ya han pasado y aunque no te puedes fiar de nadie, los siguientes rivales van detrás nuestro en la tabla.

Por cierto, tras la conclusión del partido me crucé con Hernández, y le pregunté por el golpe que se había llevado en la cabeza. Un huevo entre rojo y negro asomaba tras su oreja. Mientras él estaba en el suelo quejándose de dolor, nadie paró el juego y el Jaén marcó el 2-1. Yo no digo nada….. sólo que Tariq cumplió su promesa y como nos dijo: HA VUELTO.

Sean Felices.

El aficionado de la semana